Flor de sacuanjoche

Flor de sacuanjoche
Flor de sacuanjoche-Flor nacional de Nicaragua

domingo, 13 de abril de 2008

Quiero decir tu nombre .- David McField

















Quiero decir tu nombre

y digo cielo.
Toco el infinito con mis dedos
digo
corazón
madre
libro
frutas, níspero, caimito, mango
y mamones
y todos tus nombres arden
en mi cerebro,
esmeralda
rubí
estrella
pino
río
lagarto
miel
besos
senos
niño
adolescencia
alba
pájaros
lucero
y es hora de levantarme
porque ya está amaneciendo.


6 comentarios:

Eduardo dijo...

Maravilloso poema y muy buena foto.
Gracias por traerlo Melbi.
Un beso

Luar dijo...

Mi voz dice tu nombre
para buscarte con el viento.
Regresa a mi como el eco
sin traerme respuesta.

Francisco Sánchez

Javier dijo...

Poema original, a veces lo de menos es su nombre, lo importante es con aquello con lo que la identifiquemos

Un abrazo

Conchi dijo...

Me encanta este poema, Melba. Y las fotos que nos traes, qué bonitas!
Un abrazo.
Conchi

Ulysses dijo...

que bello poema, no conocía este poeta, voy a averiguar mas de él.

Saludos y un abrazo.

Melba dijo...

Gracias, Edu, de Argentina; gracias, Luar, de Portugal, qué bonita cita; gracias,Javier de Soria y Conchi, de España; gracias, Ulysses, de Chile. ¡Bonita constelación de países!, gracias por sus visitas y sus comentarios.

Un abrazo para todos y cada uno.

Ulysses, un fragmento de la entrevista a David McField en el diario La Prensa el sábado 12 recién pasado. Puedes ver el artículo en

http://www-usa.laprensa.com.ni/archivo/2008/abril/12/suplementos/prensaliteraria/entrevista/entrevista-20080411-1.shtml

Tienes que copiar la dirección porque no se puede poner enlaces aquí.


“Dios es negro”

“¡Dios es negro!; el que no le guste que se vaya donde el diablo que es blanco”, vuelve a exclamar poéticamente cuatro décadas después, el poeta afrocaribeño nicaragüense David MacField, autor de Black is Black, y del primer poemario multirracial e insurgente Dios es negro, el que vino a marcar en 1967 un hito para la literatura de la Costa Caribe por su “negritud rítmica y realismo social”.