Hace unos cuatro años por razones de estudios universitarios mi sobrino William vivía en mi casa. Un día me dijo," Tía, ¿por qué no se hace un blog?, es muy fácil su formación y su manejo" "¿Quéééééé?, grité escandalizada-con costo manejo el correo electrónico. ¡Y qué sé yo para qué es eso, para qué sirve!". Con mucha paciencia me explicó de lo que se trataba. "Pero yo no tengo nada que contar ni decir allí", cerraba yo la charla.
En la sexta vez de su insistencia, con la voluntad un tanto doblegada, le insistí que yo no tenía nada que contar y que, además, no se me ocurría ningún nombre: Puede ser cualquiera, contestó, por ejemplo Ésta es mi vida. Y yo pensé: Ja, ja, bonita estoy yo para andar contando mi vida. Pero por quitármelo de encima accedí: "Va pues, enseñame", terminé por ceder.
Preparamos y quedó en borrador para la eternidad -nunca la coloqué- una entrada hablando de nuestra queridísima mascota, la gata Talis.
Y siempre pienso en la paradoja del nombre. Por que en él no se refleja gran cosa de mi vida muy activa...Mi vida es como si yo quisiera 'sacarle el unto', 'sacarle el jugo' a los años que me quedan. Entonces, recibía clases de ritmos caribeños...recibía cursos de manualidades. En enero de 2008 dejé de lado mis actividades de confección de ropa a la medida y de elaboración de queques (tortas) para ingresar a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, un sueño largamente acariciado.
Por esta vez, me complace contarles: ¡Hoy concluí mi último día del tercer año en la escuela!... Pero sólo estaré satisfecha hasta que haya concluido el quinto.
Además, dentro de un mes más o menos, seré abuela a través de Aleyda, mi única hija..
Y una hermosa anécdota es que habiendo mencionado al español Enrique Jardiel Poncela como uno de mis autores favoritos, a unas escasas horas ¡recibí un mensaje de su nieto!
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