Flor de sacuanjoche

Flor de sacuanjoche
Flor de sacuanjoche-Flor nacional de Nicaragua
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lunes, 6 de septiembre de 2010

En el juego más importante, el de la vida,

nunca permitas que el temor a poncharte, te saque del juego.





Reconozcámoslo... en el juego de la vida no siempre lograremos batear un espectacular cuadrangular... a veces tan sólo podremos hacer un triple o un doble, o quizá hasta simplemente un toque corto... pero aunque así y estemos en la cuenta final, lo importante es seguir intentándolo siempre...y aún cuando nos ponchen, esto no será el fin del mundo, pues siempre hay la oportunidad de tener otro turno al bat.


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sábado, 5 de enero de 2008

El lenguaje del béisbol en el habla popular nicaragüense


El Nuevo Diario

Los hermanos Alberto y Herminio Lira aseguran que tienen dos meses de estar pidiendo que se haga justicia. “En todos lados nos bolean. En la Fiscalía dicen que la Policía está ampliando la investigación. En la Policía argumentan que el caso está en manos del Ministerio Público y en la Procuraduría de Derechos Humanos dicen que están haciendo las investigaciones pertinentes”, se quejó Herminio Lira. (EL NUEVO DIARIO, 11 de junio de 07).

En Nicaragua, como en muchos países, son abundantes los vocablos y expresiones usados en el béisbol para designar los distintos momentos y jugadas en este deporte. Pero más importante que la terminología misma, circunscrita al ámbito meramente deportivo, es el uso figurado de este lenguaje en las creaciones espontáneas del habla corriente, capaz de expresar los infinitos y variados estados interiores del ser humano.

Empecemos. Banca es un sustantivo femenino. Significa “desempleo, sin ocupación o trabajo”: Qué arrecho es estar en la banca: ya llevo tres años sin trabajo. También significa “lugar o circunstancia en la que está de manera transitoria o definitiva una persona por haber sido desplazada por otra”. Tiene connotación despectiva y se usa especialmente cuando un individuo es cesanteado de su cargo: Bueno, el mundo es una rueda: después de que Marcelo ocupó por muchos años el cargo de jefe, ahora pasó a la banca. También se emplea para referirse al “hecho de perder la novia por insistencia de un rival”: Qué tonto que fuiste, tu amigazo del alma se te adelantó con la jaña y ahora tuviste que pasar a la banca.

De average son comunes las siguientes acepciones:
1. “Ánimo, conjunto de facultades del espíritu”: Las pérdidas de ayer me tienen bien bajo el average.

2. “Suma de puntos favorables para hacer méritos, de preferencia en la relación amorosa”: Por andar de tapudo, perdiste average con la Filomena.

3. “Récord, currículum”: Con un average como el tuyo conseguís trabajo en cualquier parte. A veces, el término adquiere una connotación irónica.

El término flay casi siempre se lo utiliza en diminutivo: flaysito. “Se aplica a lo que es fácil de responder, especialmente en clase”: Si vos sos maleta, lo que pasa es que contestaste bien en el examen, porque el profesor te tiró un flaysito.

Flay significa también “gas intestinal”: Hombré, ya no se puede trabajar en la cabina de transmisión: el locutor se volvió a tirar otro flay.

El acto de espiar o vigilar se expresa con dos términos que tienen, como veremos, sus matices diferentes: fildear y dar rolin. Fildear es “mirar desde lejos algo o a alguien con sumo interés o cuidado”: Ve, desde hace rato estoy fildeando aquel hombre que quiere romper la valijera de mi carro; Oíme, ese hombre tiene la maña de fildear a las mujeres que se cambian ropa en el vestidor.

Rolin es un arrancamonte, un potente batazo que lanza la pelota “rasante y trompicante” que generalmente se atrapa agachándose sobre el engramado del campo de juego. De rolin se ha formado la frase verbal dar rolin: “espiar a una mujer que está mal sentada”. La persona que la mira dice, por lo regular, que la dama le está dando rolin, con lo que quiere significar que intencionalmente o por descuido le está enseñando las piernas.

De cuadro se han formado dos frases verbales. Hacer el cuadro significa “hacer el ridículo”: Hombré vos no servís para bailar, sólo haces el cuadro.

Rayar el cuadro es “planificar, preparar las condiciones para la realización de un trabajo, una actividad determinada”: Vamos a rayar el cuadro para el paseo de mañana.

De bola hemos registrado las siguientes acepciones:
1. “Cerebro, pensamiento, intelecto”: Sólo burradas dice porque no tiene nada en la bola.

2. “Promesa, ofrecimiento incumplido”: Hombré, vos jamás disparás una cerveza, sólo bolas tirás.

3. Bola buena: “Acierto, tino, puntería”: Estuviste muy bien en la reunión: sólo bolas buenas tiraste.

4. Bola mala: “Falla, desacierto, desatino”: Mala noche para vos: sólo bolas malas.

5. Bola rápida: “Que dice las cosas sin preámbulos ni rodeos, aunque se trate de cuestiones de alguna delicadeza, por sus connotaciones políticas, religiosas, económicas, etc.”: Tiene bola rápida ése, no esperó ni que entráramos al tema de la malversación.

6. Botar la bola: “Incurrir en un error, fallar”: Botó la bola cuando ya todo lo tenía conseguido.

7. Bola recia: “Que asume una actitud dura, firme, implacable, intolerante, severa”. En la reunión con el subordinado, el jefe le tiró sólo bola recia.

De bola se ha formado el verbo bolear. Uno de ellos: “Fallar, desatinar, desacertar, equivocarse con frecuencia”: Hombré, boleaste mucho en la reunión: ni una sola propuesta la pegaste. El otro, de uso frecuente: “Evadir la responsabilidad, trasladando o atribuyéndosela a otro u otros que hacen lo mismo”. Aplícase particularmente en política o en cargos públicos: Todos los directores se bolean y nadie quiere hacerse responsable de la falla en el ministerio.

Hemos dicho que el lenguaje del béisbol en su sentido recto está circunscrito a lo meramente deportivo y su terminología termina en la designación de los distintos momentos y jugadas de este deporte. Pero en su sentido figurado se mete en las interioridades del hombre para expresar los distintos matices del sentimiento.

rmatuslazo@cablenet.com.ni

lunes, 3 de septiembre de 2007

Los ecos del beisbol capitalino


Ramiro Solórzano Villalta.


Loanny Picado
deportes@laprensa.com.ni

—“Hombre del turno al bate: Nemesio Porras, primera base.

En el círculo de espera, Orlando Ocampo”.
Pareciera que el tiempo se paraliza en fracción de segundos

cuando se recuerda la voz de Ramiro “Fonguito” Solórzano
en el Estadio Nacional Denis Martínez. Aún se escuchan los
ecos de su voz grave y retumba entre los pilares del colosal
estadio.

—“Ya lo jubilaron y quedó su sobrino”, comenta el jardinero
del estadio.

Desde hace algunos meses, “Fonguito” ya no anuncia los
juegos de beisbol de los campeonatos nacionales. No se mira
a aquel señor con los grandes espejuelos, pero con una
dominante voz.

—“Ahora le pagamos una pensión a Fonguito”, comenta
Carlos García, Presidente de FENIBA(Federación
Nicaragüense de Beisbol Amateur) . A pesar de su retiro,
tras una extensa carrera como anunciante(desde febrero
de 1955) , dejó el legado de su importante e inolvidable
expresión vocal, un maestro de la entonación en la narración.

“Fonguito”, es una de las voces que han quedado perpetuadas
en los casi sesenta años que tiene el Estadio "Denis Martínez".

LOCUCIÓN DEPORTIVA

Cuando se sube por las escaleras, al llegar a las cabinas de
radio, uno cierra los ojos y se escucha el bullicio de los
cronistas deportivos, en un frenesí distinto para narrar
con emoción cada jugada, batazo, strike y jonrón que
ocurre en los partidos de beisbol.

—“La bola se va, se va, se va y se fue, jooooooooooonrón”,
exclaman en coro los narradores deportivos.

La gente se enloquece, aplaude, grita, llora, se levanta,
se cae, en un festín inexplicable de sensaciones que
contagian de júbilo. Esas voces se mezclan en un solo
conjunto y hacen una orquesta bulliciosa que entona
en una sola voz, el batazo largo o la jugada perfecta.

En el pasillo, antes del play ball, frente a las escaleras,
se siente el olor a la yuca y ensalada con el crujiente
chicharrón, despertando el apetito y haciendo rugir
al “tigre estomacal”.

— “Vigorón a 30, vas a querer amor”, dicen las muchachas,
que portan atuendos ajustados. Sus rostros maquillados
llamativamente, acompañados de una hermosa sonrisa
pintada de rojo para captar la atención de la clientela y
seducirlos hasta que compren el suculento platillo
nicaragüense.

—“Dame dos y también me traés dos gaseosas”, caen los
espectadores ante la tentadora comida.

Mientras la gente disfruta del partido, en el campo están
dos equipos en pleno duelo. Los nervios son ocultados, el
mánager analiza su estrategia, y da instrucciones a voz
silenciosa a sus jugadores para conseguir la carrera.

Hasta que por fin: se escucha el batazo, el jugador corre
a toda velocidad y el que estaba en tercera avanza al home,
nunca miró tan lejos llegar a la base.

El jardinero derecho lanza al cátcher con gran potencia,
la bola parece no llegar, el jugador se barre y anota la carrera.

— “Quieto”, exclama el árbitro central.

El jugador es recibido por sus compañeros, tocan sus
manos a lo alto, lo alzan al cielo como un héroe y con
alegría reciben la primera anotación.

EL SALÓN DE LA FAMA

Entre la celebración, en uno de los salones del estadio
se encuentran atrapados en los rostros que han hecho
historia en el deporte nica.

—“Todavía recuerdo la vez que inauguramos el Salón
de la Fama en 1994. Vinieron muchas personalidades,
entre ellas la viuda de Roberto Clemente, Denis Martínez
y otros”, comenta Carlos García.

Aunque sus retratos no hablen, poseen un grito interno
que destella vigor y gloria, contando sus historias en una
aclamada trayectoria de récords.

En una esquina se encuentra el llamativo uniforme de
los Orioles de Baltimore, el que usó Denis Martínez el
28 de julio de 1991, día que pitcheó el juego perfecto.

—“Denis dice que ese uniforme fue el que vistió ese día
que pitcheó el juego perfecto. No me crean a mí, pero si
él lo dice, se le agradece el habérnoslo regalado”, dice
García con su manera peculiar de hablar.

Estas son las voces que se escuchan en cada temporada
de beisbol, sea la liga de Primera División o la Profesional.
El estadio se viste de color, y las torres encienden las
luces para dar comienzo al show deportivo que más
han gozado los nicaragüenses en las últimas décadas,
sin importar cual sea el resultado.

—“Viva el Bóer, jodido”, grita Clodomiro “El Ñajo” y
así empieza otro febril partido de beisbol en el Denis Martínez.