Flor de sacuanjoche

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Flor de sacuanjoche-Flor nacional de Nicaragua
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sábado, 28 de noviembre de 2009

Todo lo que tengo lo cambio por un sueño.-

Versos de Gioconda Belli






Todo lo que tengo lo cambio por un sueño.

A Gioconda Belli



Ya exhausto y vulnerable
la suciedad que he recogido en mis 64 años
no me hace apto para cambiar el mundo.
A esta edad todo lo que propongo tiene que ser defectuoso.
Ya toqué demasiadas impurezas
y lloré cuando los sueños se convirtieron en pesadillas.
A esta edad uno cumple años de imperfecciones,
celebra onomásticos de mentiras y traiciones.
Cuando en la noche voy a dormirme
nada puro me llevo para alimentar los sueños.
La edad corta la vida así como el poeta corta un verso
y queda el muñón del alma sangrando en sus pedazos.
Quemaduras negras atraviesan la piel
cuando no podemos renunciar a nada porque ya no tenemos nada.
Viendo este país no podemos ser felices sin sentirnos culpables.
Estamos condenados a muerte y a abrazarnos con un sudor helado
como los enfermos que van a morir y no entienden su enfermedad
y buscan la manera de perdonarse.
Todo lo que hago lo cambio por un sueño.
¿Pero dónde está ese mundo que no sea éste malditamente previsible?
¿En dónde se encuentra la otra orilla que no sea ésta de derrotas?
Sólo tengo una procesión invisible de seres que me amaron
que desde el fondo de la escalera suben sus voces y me alcanzan,
y me hablan de poesía para completar mi vida.
Son fantasmas que cuchichean en medio de la noche,
invisibles como una palabra joven,
que no quieren que mi país sea un quetzal enjaulado,
que no quieren que me acerque al poder
para que cuando muera todos olviden mis vicios
y sólo recuerden mis virtudes.


Francisco de Asís Fernández

sábado, 4 de julio de 2009

Gloria y Francisco de Asís


Francisco de Asís Fernández (Granada, Nicaragua, 3 de mayo de 1945) y Gloria Gabuardi(Managua, 1 de febrero de 1945) son dos poetas que forman un matrimonio.
.
De ambos tengo muestras de su poesía en este blog. En esta ocasión, presento un poema de Francisco de Asís dedicado a su esposa Gloria.



Cuando regresé de verme en tus ojos.

A Gloria Gabuardi

.
Cuando regresé de verme en tus ojos
habían pasado siglos y Babel ya estaba destruida.
Viendo tus ojos creo el sueño de tocar el cielo con las manos,
y ahora vivo debajo de esos tejidos que hacen las hojas y las ramas
y los frutos de las arboladuras del bosque bajo el cielo.
Vivo más allá de la esperanza y más allá de la desesperanza,
fuera de la naturaleza del paraíso.
Los alimentos de mi vida son el frío, la humedad, el moho,
lo insólito, lo onírico, la quimera, lo mágico, lo místico, lo misterioso,
lo espiritual, lo ilógico, el tedio, la soledad, la angustia, el silencio,
y lo intenso de la inmensidad del cielo.
Por eso soy un cobarde que le teme al amor
y le tiene pavor a la muerte.
El amor y la muerte le quitan y le devuelven el brillo a mis ojos,
me sacan el demonio del cuerpo,
me hacen regalarte poemas absurdos como los rayos del sol y la Antártida,
me abren el olfato para sentir el olor animal de tu piel
y me hacen generoso para obsequiarte flores amarillas y un río sin cauce.
Yo te amo y por eso el mundo no desaparece cuando cierro mis ojos.
Pero si yo no te amara el mundo se abrumaría despacito
y yo no sería nadie en la soledad del cielo,
y no desenterraría las palabras que siembro con aullidos
y solo tendría la impureza brutal de este mundo
que lanza la poesía como un cadáver al mar
para desposar la crueldad con la envidia.


Francisco de Asís Fernández.- Su página web, AQUÍ
.

lunes, 12 de enero de 2009

Corresponsal de guerra .- Poema de Francisco de Asís Fernández

. Corresponsal de guerra.

. A la memoria de mi gran amigo, el poeta Álvaro Urtecho.

.
Lo que yo afirmo con mi poesía

lo confirmo con mi llanto.

Yo soy un corresponsal de guerra

que hago en poesía los reportajes de mis heridas.

En esta guerra sólo si te rompen el corazón

puedes entregar un pedazo creíble de ti

o el secreto de una agonía personal
escondido en el canto de un pájaro oculto.
Esta guerra ha hecho en mi cuerpo un mapa de tatuajes:

este tatuaje de rosas secas habla de mis carencias;

este otro, de un parque de flores tronchadas,

dibuja los abandonos y las promesas incumplidas;

estos nombres que sangran, cuentan de soledades

y serpientes que durmieron conmigo

con el veneno que asfixió mi esperanza;

aquí en éste, yo soy el cazador y esta mujer es mi presa,

y no sé si me gusta la cacería o me gusta la presa;
en ésta, estoy con una gata salvaje que baila músicas imaginarias
y toca las teclas del clavicordio y las cuatro cuerdas del violín

que la convierten en carne mística de mi instinto animal,

me hace un perro rabioso ladrándole a la luna

y una lombriz buscando su anzuelo.

Aquí en éste aparezco nadando con ángeles y tiburones.

Y aquí hay un texto sobre mi espalda que dice

que hay mil millones de soñadores en el mundo

y que pueden irse todos ellos al infierno

porque yo sueño con la vida después de la muerte,

con la iluminación de mi casa en el firmamento,

aunque no sé si desde ese lado luminoso

se pueda ver el lado oscuro de la vida.

Yo soy un corresponsal de guerra

que tiene ya una fatigada felicidad sin ambiciones,

la estrella oscura y efímera de cualquier hombre

que padece la angustia de necesitar una razón,

que persigue zurcir la verdad con la mentira en mi ropa vieja

y que sabe que la belleza y el amor son flores carnívoras

que se deshacen, juntan sus pedazos, se reproducen,

mueren y vuelven a nacer.


.
Granada, 13 de agosto del 2008.

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Nota: El poeta Álvaro Urtecho nació en Rivas en 1951. Falleció en diciembre 2007

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sábado, 3 de mayo de 2008

Es al final del bosque donde comienza el paraíso.- Francisco de Asís Fernández


En los pequeños y repentinos remolinos del Niágara de tu pelo
viven las tinieblas.
Allí muere y resucita el llamado de la naturaleza
que me roba el sueño.
Puedo ver en la oscuridad la inmensidad del paisaje salvaje
y puedo internarme en el bosque y la soledad.
Es al final del bosque donde comienza el paraíso,
donde el paisaje te da dolor en el corazón
y la vida tiene el mismo sentido eterno de la muerte.
¿Quién caminará conmigo en la oscuridad?
¿Quién me amará en el silencio de la soledad del paisaje
y en el silencio de la noche?
Propongo que seas tú, Dios mío.
Pero dame la libertad para que tengas mi lealtad.
Que creas en mí, para que no te niegue nada.
Porque, ¿cómo puedo protegerte si mi amor te tiene miedo?
El viento está aumentando y los tallos no resisten.
Es la angustia de ser una hormiga en el firmamento,
la angustia de creer que por cada estrella debo pedir un deseo.
El llamado de la naturaleza me roba el sueño
y cuando le miento a quien amo
mis heridas llenan las uvas de sangre
y lo botones de las magnolias se van a la deriva.
Por eso propongo que seas tú, para que éste mi paisaje,
para que los pequeños y repentinos remolinos del Niágara de tu pelo
sean el final del bosque donde comienza el paraíso.
Aquí con aves holgazanas que cantan en la noche
quiero diseñar pañuelos y un aeropuerto para pájaros,
quiero una descendencia que inalterable como el mar
me arrastre y me devore,
quiero querer a esta mujer que tiene los magníficos azules del mar
metidos en sus ojos,
a esta mujer que se da cuenta lo que siente su corazón
y vive su vida conmigo en un camión sin barandas,
a esta mujer que ensortija el cabello con almendras y corales,
prende el cirio con mis angustias,
ama las migas exquisitas de mi pan,
me encuentra en el mar y me arrastra en el cielo
y ya no le basta mi corazón y quiere mi alma.

Granada, abril del 2008

sábado, 16 de febrero de 2008

Las Cazadoras de Sueños.- Francisco de Asís Fernández





A Gloria

Las cazadoras de sueños
sueñan dormidas y sueñan despiertas
y el brillo de sus ojos lo conservan hasta el momento de morir.
Las cazadoras de sueños
siempre disparan a su propio corazón
y reviven a las fieras que llevan dentro.
Las mujeres cazadoras de sueños
cazan a su hombre creyendo en el milagro de la poesía,

montan a su hombre así como montan a un caballo
y agitan su corazón cuando galopan sobre lo bello y lo terrible

y cuando instalan en la misma cama el infierno y el paraíso.

Las mujeres cazadoras de sueños

son iguales a las mujeres de los Conquistadores
que pueden llegar a la verdad primitiva de un Nuevo Mundo

y convertir su vida sexual en un ejercicio espiritual.

Las profundas meditaciones de las mujeres cazadoras de sueños

son sobre las reflexiones de sus vidas
porque el amor lo viven entre el hielo y la bruma

y siempre las deja sin elección como gacelas lisiadas
entre las cimas del Pamir y el fondo del mundo.

Las mujeres cazadoras de sueños

son gitanas que comen espadas y lanzan bocanadas de fuego,

están hechas de sentimiento y de fantasía, de música y ritmo,

son como la poesía lírica una abstracción del pensamiento,
sus días atesoran versos plenos, desvaríos y rimas truncas,

usan flores hierbas, aceites, esencias, perfumes, ungüentos,

para que la vida crezca dentro de sus cuerpos

con la belleza de los árboles en las selvas del Mombacho.

.
Tomado de "Orquídeas Salvajes", 2008

.

domingo, 22 de julio de 2007

Con realismo mágico del cielo.- Francisco de Asís Fenández

A mis 62 vivo como un museo en llamas,
queriendo salvar los momentos maestros de mi vida
y con un cofre seco con las ternuras de mi niñez.


A mis 62 hay que vivir sin ilusiones para no desilusionarse,
hay que vivir sin espacio en la cabeza para los pensamientos,
apareado con las estrellas,
como una oveja descarriada de las constelaciones.

Ya no provoco fuego pero el fuego me consume.

Cuando hago el amor se le devuelve el cuerpo a mi alma.

Ahora entiendo que la piel de la mujer es un lienzo íntimo

con espíritus de flores, mariposas sagradas, brechas de aguas,
y una maga detrás de la cortina.

A mis 62 es inevitable ser un hueso duro de roer,
ser irresponsable con mi alma,
solo quedarme con arrepentimientos predilectos
y con el realismo mágico del cielo.

Si en lo profundo de mi ser perdí el rastro de ganar
y sólo soy un maestro en el arte de perder,
si ahora no le temo a las mujeres venenosas, hirientes, diabólicas,
que ponen sus pies de tigras en mi libertad
y me arrojan por los ojos gases y cenizas volcánicas;
si mi día es una mujer que se dobla sobre la taza
y de su estómago sólo salen frases batidas;
si ahora entiendo que la multitud es una llanura muerta y vacía;
si sólo me queda vivir como un príncipe loco
en los reinos desheredados de Xalteva, Mombacho y Cocibolca;
si todavía puedo soñar en una orilla lejana extraña y luminosa;
si ahora tengo amores mudos y el rumor del aire llena mis vacíos;
si ahora soy un pájaro que no puede aterrizar
y veo desde el cielo que la realidad me traiciona;
si ahora pienso que no solamente yo estoy mal en el mundo.


Granada, 12 de Julio 200
7


sábado, 21 de julio de 2007

El perseguido soy yo.- Francisco de Asís Fernández






Todos los yo que se han encontrado conmigo
dentro de mí, están siendo perseguidos por mí

para verificar su identidad.

Quiero saber en cuál de ellos
mi cuerpo fue más sabio que mi espíritu,

quiero indagar en cuál de ellos

mi espíritu fue más útil que mi cuerpo.

Me resisto a morir disperso y anónimo
en los añicos en que me he convertido.

¿Quién quiere vivir en medio de tanto espejo roto?

¿Quién quiere acabar en medio de tanto desperdicio?
A ver tú, mujer que duermes conmigo,

y espantas mis soledades,

¿cuál de mis yo te ha herido menos?,

¿qué parte de mi espíritu y de mi carne ha sido menos despreciable?

A mis 62 ya no meto mis manos al fuego

ni por mi carne, ni por mi espíritu,

mi carne desconfía de mi espíritu

y mi espíritu desconfía de mi carne,

mis pensamientos ya no guardan fidelidades

y ahora únicamente creo en la infidelidad de la poesía

que viste de serpientes y de rosas a las mujeres,

que apaga el fuego con gasolina,

que siendo prisionera entre mis brazos es inalcanzable,

que me convierte en un detestable depredador que escribe

con desvergüenza las dudas que surgen sin pensamientos,

que me hace ver a mi mujer

con esa apacible libertad que tiene el color de su belleza

cuando sólo le hace falta volar para ser una mariposa

y deja un rastro de flores cuando camina

y su voz está llena de aventuras.


El perseguido soy yo y quiero seguir buscándome

y quiero continuar desconociendo lo que busco.


Ahora que ya perdí mis certezas en este universo oscuro

y sólo tengo conclusiones atropelladas

ya no quiero despertar para crear nuevos recuerdos,

quiero enterrarme vivo en un jardín de rosas amarillas

y jazmines, azucenas y lirios blancos,

y mirar por la ventana en la tiniebla de la noche
para saber cuándo es que aparecen los signos vitales de los ángeles.


Granada, 25 de junio 2007