Flor de sacuanjoche

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Flor de sacuanjoche-Flor nacional de Nicaragua
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martes, 24 de enero de 2012

El miedo



Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de lajaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.


Fragmento de la obra "El libro del abrazo" del uruguayo Eduardo Galeano

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jueves, 24 de febrero de 2011

El héroe.- Por Rabindranath Tagore


 Madre, figúrate que vamos de viaje, que atravesamos un país extraño y peligroso.
Yo monto un caballo rubio al lado de tu palanquín.
El sol se pone; anochece. El desierto de Joradoghi, gris y desolado, se extiende ante nosotros.
El miedo se apodera de ti y piensas: ‘¿Dónde estamos?'
Pero yo te digo: ‘No temas, madre’.
La tierra está erizada de cardos y la cruza un estrecho sendero.
Todos los rebaños han vuelto ya a los establos de los pueblos y en la vasta extensión no se ve ningún ser viviente.
La oscuridad crece, el campo y el cielo se borran y ya no podemos distinguir nuestro camino.
De pronto, me llamas y me dices al oído: ‘¿Qué es aquella luz, allí, junto a la orilla?’ Se oye entonces un terrible alarido y las sombras se acercan corriendo hacia nosotros.
Tú te acurrucas en tu palanquín e invocas a los dioses.
Los portadores, temblando de espanto, se esconden en las zarzas.
Pero yo te grito: ‘¡No tengas miedo, madre, que yo estoy aquí!’ Armados con largos bastones, los cabellos al viento, los bandidos se acercan.
Yo les advierto: ‘¡Deténganse, malvados! ¡Un paso más y son muertos!’
Sus alaridos arrecian y se lanzan sobre nosotros.
Tú coges mis manos y me dices: ‘¡Hijo mío, te lo suplico, escapa de ellos!’
Y yo contesto: ‘Madre, vas a ver lo que hago’.
Entonces espoleo a mi caballo y lo lanzo al galope. Mi espada y mi escudo entrechocan ruidosamente.
La lucha es tan terrible, madre, que morirías de terror si pudieras verla desde tu palanquín.
Muchos huyen, muchos más son despedazados.
Tú, inmóvil y sola, piensas sin duda: ‘Mi hijo habrá muerto ya’.
Pero yo llego, bañado en sangre, y te digo: ‘Madre, la lucha ha terminado’.
Tú desciendes del palanquín, me besas, y estrechándome contra tu corazón me dices: ‘¿Qué habría sido de mí si mi hijo no me hubiera escoltado?’
Cada día suceden mil cosas inútiles. ¿Por qué no ha de ser posible que ocurra una aventura semejante? Sería como un cuento de los libros.
Mi hermano diría: ‘¿Es posible? ¡Siempre lo tuve por tan poca cosa!’
Y la gente del pueblo proclamaría: ‘¡Qué suerte la de la madre al tener a su hijo a su lado!’


Rabindarnath Tagore (Calcuta, 7 de mayo de 1861- Santiniketan, 1941)

Nota: La imagen fue tomada de internet.

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sábado, 8 de mayo de 2010

La oveja negra.- Augusto Monterroso
















En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.





Nota: La imagen fue tomada de internet.

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martes, 25 de agosto de 2009

Los barcos de papel.- Rabindranath Tagore



Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente.

En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo.

Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy.

Cargo mis barquitos con flores de shiuli cogidas en nuestro jardín, y espero que estas flores abiertas al amanecer tendrán la suerte de llegar al país de la noche.

Después de haber echado al agua mis barcos de papel, levanto los ojos al cielo y veo que las nubecillas preparan sus velas blancas y combadas.

Tal vez algún amiguito juegue conmigo desde el cielo, lanzándolas al viento, para que compitan con mis barcos...

Cuando llega la noche, hundo la cabeza entre mis brazos y sueño que mis barcos de papel bogan sin cesar, cada vez más lejos, bajo la claridad de las estrellas de la medianoche.

Las hadas del sueño viajan en ellos, y llevan por carga sus cestos llenos de ensueños.

domingo, 12 de abril de 2009

El principio.- Rabindranath Tagore

-¿De dónde venía yo cuando me encontraste? -preguntó el niño a su madre. Ella, llorando y riendo, le respondió apretándolo contra su pecho:

-Estabas escondido en mi corazón, como un anhelo, amor mío: estabas en las muñecas de los juegos de mi infancia, y cuando, cada mañana, formaba yo la imagen de mi Dios con barro, a ti te hacía y te deshacía; estabas en el altar, con el Dios del hogar nuestro, y al adorarlo a Él, te adoraba a ti; estabas en todas mis esperanzas, y en todos mis cariños. Has vivido en mi vida y en la vida de mi madre, tú fuiste creado siglo tras siglo, en el seno del espíritu inmortal que rige nuestra casa. Cuando mi corazón adolescente abría sus hojas, flotabas tú, igual que una fragancia, a su alrededor; tu tierna suavidad florecía luego en mi cuerpo joven como antes de salir el sol la luz en el Oriente. Primer amor del cielo, hermano de la luz del alba, bajaste al mundo en el río de la vida y al fin te paraste en mi corazón... Qué misterioso temor me sobrecoge al mirarte a ti, hijo, que siendo de todos, te has hecho mío. Y qué miedo de perderte! ¡Así, bien apretado contra mi pecho! ¡Ay! ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?.

FELICITACIONES PARA ORLANDO Y SU NIETECITA RECIÉN NACIDA. Melba



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martes, 19 de agosto de 2008

*Celebración de la subjetividad.- Por Eduardo Galeano

Río San Juan, Nicaragua



Yo ya llevaba un buen rato escribiendo Memoria del fuego, y cuanto más escribía más adentro me metía en las historias que contaba. Ya me estaba costando distinguir el pasado del presente: lo que había sido estaba siendo, y estaba siendo a mi alrededor, y escribir era mi manera de golpear y de abrazar. Sin embargo, se supone que los libros de historia no son subjetivos.

Se lo comenté a don José Coronel Urtecho: en este libro que estoy escribiendo, al revés y al derecho, a luz y a trasluz, se mire como se mire, se me notan a simple vista mis broncas y mis amores.

Y a orillas del río San Juan, el viejo poeta me dijo que a los fanáticos de la objetividad no hay que hacerles ni puto caso:

- No te preocupés -me dijo-. Así debe ser. Los que hacen de la objetividad una religión, mienten. Ellos no quieren ser objetivos, mentira: quieren ser objetos, para salvarse del dolor humano.

Fragmento de "El libro de los abrazos", del escritor uruguayo Eduardo Galeano.

El río del Olvido


La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos, en los antiguos tiempos imperiales,habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.

Yo estaba empezando mi exilio en España, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria. ¿qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé todo un mar? Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querido y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peñarol y Nacional y Boca Juniors, y todo eso era de los gallegos que habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exiliados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos años estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada.

Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias.


Fragmento de la obra "El libro de los abrazos" del uruguayo Eduardo Galeano

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domingo, 10 de febrero de 2008

Frases de Oscar Wilde (1854-1900)


Oscar Wilde en Wikipedia, AQUÍ


* Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.

* Las mujeres han sido hechas para ser amadas no para ser comprendidas.

* Todos matan lo que aman. El cobarde con un beso, el valiente con una espada.

* Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.

* Perdona a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.

* No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo y yo soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

* Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.

* Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren.

* Adoro los placeres sencillos, son el último refugio de los hombres complicados.

* El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.

* Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.

* El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.

* Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismo,s donde deberíamos intentar vivir.

* No soy tan joven como para saberlo todo.

* Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima.

* El único deber es el deber de divertirse terriblemente.

* Sólo los superficiales llegan a conocerse a sí mismos.

* La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

* La diferencia entre literatura y periodismo es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída.

* Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.

* No existen más que dos reglas para escribir, tener algo que decir y decirlo.

* Haría cualquier cosa por recuperar la juventud, excepto hacer ejercicio, madrugar o ser un miembro útil de la comunidad.

* No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.

* Hay pecados cuya fascinación está más en el recuerdo que en la comisión de ellos.

* Logro resistirlo todo, salvo la tentación.

* La mejor base para un matrimonio feliz es la mutua incomprensión.

* En estos tiempos los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.

* En los mejores días del arte no existían los críticos del arte.

* La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.

* El mundo llama inmorales a los libros que le explican su propia vergüenza.

* Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido los juzgan y, algunas veces, hasta los perdonan.

* Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.

* La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable.

* Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea tenida por vulgar, cesará su popularidad.

* A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

* Los viejos lo creen todo, los adultos todo lo sospechan, mientras que los jóvenes todo lo saben.

* La tragedia de la vejez no es ser viejo, sino haber sido joven.

* Tengo gustos simples, me satisfago con lo mejor.

* Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás y es no estar en boca de nadie.

* Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas a veces sí.

* Me gusta contemplar a los hombres geniales y escuchar a las mujeres hermosas.

* Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.

* Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada.

* Un tonto nunca se repone de un éxito.

* Sólo podemos dar una opinión imparcial sobre las cosas que no nos interesan, sin duda por eso mismo las opiniones imparciales carecen de valor.

* Los placeres sencillos son el último refugio de los hombres complicados.

* El deber es lo que esperamos que hagan los demás no lo que hacemos nosotros mismos

* El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida

* Los buenos terminan felices, los malos desgraciados. Eso es la ficción

* Matar es una estupidez. Nunca se debe hacer nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.

* A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.

* Para la mayoría de nosotros la verdadera vida es la vida que no llevamos.

* Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza.

* La rebeldía a los ojos de todo aquel que haya leído algo de historia, es la virtud original del hombre.

* El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.

* Los libros que el mundo llama inmorales son los que muestran su propia vergüenza.

* Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda.

* Creer es muy monótono, la duda es apasionante.

* Escojo a mis amigos por su buena apariencia, a mis conocidos por su carácter y a mis enemigos por su razón.

* Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan solo encantadora o aburrida.

* El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.

* Es bastante difícil no ser injusto con lo que uno ama.

* El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.

* A mi dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo.

* El sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir.

* Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente mírela, no la escuche.

* Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir.

* La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación.

* El arte es la forma más intensa de individualismo que el mundo ha conocido.

* El único encanto del pasado consiste en que es el pasado.

* Un capricho se diferencia de una gran pasión en que el capricho dura toda la vida.

* Mientras que para la sociedad no existe mayor pecado que la vida contemplativa, los más cultos opinan que la contemplación es la ocupación natural del hombre.

* La realidad es que los éxitos se los llevan los fuertes y el fracaso los débiles y eso es todo.

* Como no fue genial, no tuvo amigos.

* Como no fue genial, no tuvo enemigos.

* Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido.

* Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos

* Sólo publican memorias aquellas personas que ya han perdido totalmente la memoria.

* La único que se conseguirá diciendo siempre la verdad es ser siempre descubierto

* Las tragedias de los otros son siempre de una banalidad exasperante.

* El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean.

* La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar que nada que valga la pena se puede enseñar.

* El único saber que tenemos con la historia es reescribirla.

* Cómo tener confianza de una mujer que le dice a uno su verdadera edad. Una mujer capaz de decir esto es capaz de decirlo todo.

* Los solteros ricos deberían pagar más impuestos. No es justo que unos sean más felices que otros.

* Nada se parece tanto a la ingenuidad como el atrevimiento.

* La ambición es el último refugio de todo fracaso.

* El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.

* Cualquiera puede hacer una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.

* Ser natural es la más difícil de las poses.

* Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace es el orgullo que le proporciona hacerlas.

* Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad, si lo hiciera dejaría de ser artista.

* Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo, acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.

* Siempre es bueno dar consejos pero darlos buenos es fatal.

* Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos.

* Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.

* El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.

* Una sociedad se embrutece más con el empleo habitual de los castigos que con la repetición de los delitos.

* La moda es siempre un esperpento tal que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses.

* Se llama matrimonio de conveniencia a un matrimonio de personas que no se convienen en absoluto.

* Estar alerta, he ahí la vida, yacer en la tranquilidad, he ahí la muerte.

* Los hombres jóvenes quieren ser felices y no lo consiguen, los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran.

* Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.

* En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza.

* La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero.

* Parecer discreto vale tanto como entender una cosa y es mucho más fácil.

*Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala deberían obligarle a usar una. Es lo único para lo que sirve.

* Es curioso este juego del matrimonio. La mujer tiene siempre las mejores cartas y siempre pierde la partida.



martes, 1 de enero de 2008

Articuentos, de Juan José Millás.


Uno de los escritores de actualidad cuya obra me atrae mucho es el periodista español Juan José Millás de quien un amigo me envió (en papel) su novela "Laura y Julio".

(Ver aquí lista de sus obras):

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/mundo.htm


Millás es columnista de El País:

http://www.naiandei.net/articulos/

y en su página oficial está publicando sus Articuentos,

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/articuento079.htm

página de la que extraigo el siguiente:

A partir de cierta edad vas en el autobús y oyes una palabra cualquiera: colcha, por ejemplo, y en seguida comienzan a desfilar por tu cabeza las colchas de tu vida. Quizá recuerdes las primeras, destinadas más al abrigo que al adorno: una de ellas tenía un tacto semejante a la que había en el último hotel en el que tuviste que hacer noche: un tacto áspero, como de un terciopelo descortés, grosero. Quizá no resististe la tentación de pasar la lengua por su superficie para recuperar el sabor del insomnio infantil, del miedo. Y si escuchas la palabra reloj recordarás sin duda aquel de péndulo que daba los cuartos y las medias y las horas enteras en la casa de tus abuelos, donde pasaste la escarlatina o las paperas.
A lo mejor estás en la barra de un bar y alguien menciona a tu lado la palabra pasillo; entonces, aun sin cerrar los ojos, se te aparecen los pasillos de tu vida: aquel por el que se deslizaban las campanadas del reloj de péndulo, mientras te tapabas la cabeza con la colcha para no oírlas cabalgar hacia tu cuarto. O aquel otro por el que a partir de cierta hora de la tarde comenzaba un tráfico intenso de fantasmas. Pero también uno en el que te extraviaste para siempre, del que a lo mejor no has salido. Y si piensas en ese vaso que ahora te llevas a la boca, quizá recuerdes uno de aluminio cuyos bordes, fríos como los labios de un cadáver, sabían a electricidad.

A partir de cierta edad, las palabras son como las teclas de un ordenador; las pronuncias con la punta de la lengua o las golpeas con la yema de los dedos, da lo mismo, y aparece en la pantalla de la memoria un directorio de colchas, de relojes, de pasillos o de vasos, que son los diferentes pedazos de tu biografía. Cuando todos esos directorios se confunden bajo el misterioso código organizador del Alzheimer, estás listo.


Espero que les guste. Saludos.


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viernes, 2 de febrero de 2007

*Sobre mis autores favoritos.

El mayor placer de mi niñez fue la lectura. La lectura fue mi gran refugio en los tantos sinsabores... No desaprovechaba momento para leer, de manera que mis grandes compañeros de "juegos infantiles", fueron Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Oscar Wilde, Las Mil y una Noches (anónimo), Lewis Wallace (Ben Hur)...

Estos fueron los incuestionados...Los leía, me gustaban y ya...

Posteriormente leí algunos que, a la primera vez, no me simpatizaron. Uno de ellos, Bécquer con sus Rimas. Como ni idea tenía de lo que era un "pie quebrado", cada vez que leía uno de ellos en la Rimas tenía una sensación de "irme en falso". Pasaron algunos años antes de atreverme a leer de nuevo las Rimas. Y cuando lo hice, ¡me atraparon!. Tanto, que creo que Gustavo Adolfo Bécquer es, en buena parte, "culpable" de mi inveterado romanticismo.

Bécquer me atrapó más cuando leí sus Leyendas. Con cada releída disfrutaba tanto como la primera vez..."El caudillo de las manos rojas", "La creación", "La cueva de la mora", "La rosa de pasión", "El monte de las ánimas", "El 'Miserere' ", etc.

Luego pasarían por mis ojos entre otros, Espérame en Siberia, vida mía (Enrique Jardiel Poncela), Drácula (Bram Stoker), etc. antes de llegar a otro de los cuestionados: Juan Rulfo.
Me sentía asfixiada, acalorada, claustrofóbica leyendo Pedro Páramo, en primera instancia y, luego, El llano en Llamas... Me cansaba, me hastiaba el excesivo uso del como (símiles)...El tiempo no lineal, fallecidos conversando...Hasta que llegó el momento de tener que leerlos como una "tarea" durante mis estudios de bachillerato. Ni modo... A leer esas dos obritas...¡ Y quedé eternamente atrapada! Hoy, ya perdí la cuenta sobre las veces que las he leído. Entendí por fin que despertar esas sensaciones, que son muy fuertes la primera vez, es parte de la gran habilidad del escritor.

Charles Dickens, Máximo Gorki, Nicolai Gogol, León Tolstoi, Rudyard Kipling, Stefan Sweig, Gustave Flaubert, Edgard A. Poe, Stendhal, de los más importantes, más los anteriormente señalados fueron mis educadores juveniles, A FALTA DE PADRE Y MADRE, así, con todas sus letras.

Después llegaron las obras que me abrieron mucho los ojos ante la triste realidad de explotación, miseria y sometimiento: Los de abajo (Mariano Azuela), Bananos (Emilio Quintana, nicaragüense), La vorágine (José Eustasio Rivera), Huasipungo (Jorge Icaza)...Y el más espectacular de todos, tanto por contenido como porque había que leerlo muy escondido porque la dictadura somocista lo perseguía: Por las venas abiertas de América Latina (Eduardo Galeano). Eran muchos los libros perseguidos por la dictadura : Dinastía Sangrienta (Pedro J. Chamorro, nicaragüense), General de Hombres Libres (Gregorio Selser, argentino), Guardianes de la dinastía, todo lo que dijera Sandino, etc. Pero el que más permeó en mi conciencia para decir ¡basta ya! fue Por las venas abiertas de América Latina...

En los últimos tiempos mis favoritos incluyen a Emett Fox, Deepak Chopra, Paulo Coelho...
Por supuesto, ME ENCANTA mi compatriota Gioconda Belli.
Lamentablemente la explotación y la miseria aumentan...¡A ver!...¡¿dónde están esos relevos?!