Flor de sacuanjoche

Flor de sacuanjoche
Flor de sacuanjoche-Flor nacional de Nicaragua
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sábado, 14 de febrero de 2009

Quiero ver el día con el color del ámbar

 



















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A veces es difícil acomodarse
a la edad real del cuerpo

cuando se tiene un espíritu ligero

un alma libre que ambiciona siempre

asaltar el Universo.

A veces el cuerpo, con heridas y cicatrices
y un corazón con sed y quemaduras
retrocede lleno de vértigos
y quiere un rincón donde respirar tan sólo.

Pero el alma, desafiando las mentiras,
las deslealtades, la traición y el fracaso
acepta el reto, el impulso de la vida
que te salva del naufragio

y como tigra en un bosque de mariposas
lanza en ristre va hacia el mundo.
A veces quiero juntar :
mi cuerpo y mi alma
para que no vivan separados:
a mi cuerpo que a veces desfallece

y no lo conmueve el tililar de las estrellas,
ni las figuritas de cristal
que hacen las nubes con el viento,

y a mi alma que es un ángel o pantera.
Que vivan dentro de mí,
para que tengan un horizonte juntos
para que las luciérnagas del norte y el sur
del oriente y el occidente sean antorchas en su caminar

para que destruyan las gotas de lágrimas

que intenten salir a luz

para que cuenten o inventen historias

despampanantes como un Hollywood de mi casa,

para que puedan ver a las palomas batir sus alas

y que en un poema todo quede dicho.

Aquí está la página en blanco
para escribir un mundo de fantasía,
y para poder leer con mis ojos
las delicias del tiempo
y empezar de nuevo el viaje

y encontrar el misterio terrible del amor.

Por favor júntense alma mía y cuerpo mío

para que pueda ver la noche sin temor,
para que pueda separar la mentira de la verdad
y la verdad de la mentira
para que pueda huir del dolor, que corre en el crepúsculo
para que la cajita de música guarde mi ternura
para que pueda ver a los ríos que corren con música de cielo
las iglesias que guardan la luz del sol
para que nuestros corazones tengan
un cofre donde guarden el asombro
con historias y esperanzas,

y que todo puede haber sido y puede ser
para que pueda correr desnuda con la luz del viento
para que me pueda envolver con la luz de la luna
para que pueda ver el día cubierto por el color del ámbar.


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Imagen: Cuadro de Ivy Jacobsen

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sábado, 7 de julio de 2007

Gloria Gabuardi ( 1945- )




Nacida en Managua, se define por la poesía basada en el amor. Su primer poemario, En defensa del amor, ganó en 1984 el Premio Nacional de la Unión de Escritores de Nicaragua de la Asociación Sandinista Trabajadores de la Cultura (ASTC). Su más reciente libro, Mástiles y velas fue publicado en el 2003.

Licenciada en Derecho. Especialista en Derechos Humanos, fue Asesora de la Vicepresidencia de la República en la década revolucionaria y Asesora de las Comisiones de Derechos Humanos y de Justicia de la Asamblea Nacional en diferentes épocas. Vivió en el exilio en México y Costa Rica.

Es integrante del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE), Directiva de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) y actual Secretaria Ejecutiva del Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua. Ha sido traducida a varios idiomas e incluida en varias antologías.

Para ella, la magia y el rigor en la palabra son factores muy importantes a la hora de escribir. “Considero que hay que tener magia porque ya todo se ha dicho, así que lo importante es saber como se va a decir, además es necesario leer mucho e investigar para no caer en lo común”.

Gabuardi atribuye su desarrollo al entorno en el que vive, rodeándose de grandes artistas como: Fanor Téllez, Eduardo Arellano, Alvaro Urtecho, Julio Valle y su esposo mismo, Francisco de Asís Fernández con quienes mantiene una especial amistad.

Además de su pasión por la poesía a Gabuardi, le encanta pintar, tanto que la portada de su libro pertenece a su colección privada, pues nunca ha realizado una exposición. Sin embargo adelantó que prepara su primera exhibición de pintura, la que espera inaugurarla en galería Códice muy pronto. “Me siento feliz, no porque sea una mujer sin problemas, sino porque me siento realizada como persona. Con la lectura y la pintura he encontrado una realización maravillosa de mí misma”.

OBRA:
Mástiles y Velas, contiene alrededor de cien poemas.
Poemas Inéditos
Tigra con manchas
En las montañas de las brumas de Estelí


sábado, 5 de mayo de 2007

Confesión de amor.- Gloria Gabuardi



A Nicaragua.

En las manos de mi hija
Gloria Marimelda, Blanca
Fernanda, próxima a dar
a dar a luz a mi primer
nieto
.

Confieso que la amo.

Es la caracolita de oro de un cuento de mi madre
el caballito de luna de un cuento de mi padre
las lágrimas derramadas de mi madre
las torturas sufridas por mi padre
la guitarrita de los juegos de mis hijos
la ola violenta del mar de San Juan del Sur
la maravilla del mundo que es el río San Juan
los ocho mil kilómetros cuadrados de historia
del lago de la señorial Granada,
las hileras de mangos de la ciudad de Rivas,
mi casa, mis hijos, el hombre que yo quiero.

Es mi Patria que habita en mí y Confieso que la amo.

Por eso soy un pájaro descuadernado cuando me ausento

Su amor es el canto de un zenzontle.
Creció conmigo como fluyen las aguas de los ríos
como un árbol frondoso en el centro de mi corazón
donde se han empozado las aguas del llanto.

Creció como maraña de ramas
se enroscó en mis venas
como el azote de un viento
como el alba penetrando las rendijas.

Mi amor creció, como si el hambre no existiera,
ni el destierro, ni la tristeza, ni la pobreza,
ni la pena, ni la melancolía, ni el olvido,
ni la sombra amordazada de lo justo o de lo injusto
y me hizo mujer de aguas y volcanes.

Por eso soy un pájaro descuadernado cuando me ausento
un pájaro que abre sus alas
y busca su cielo cuando no lo ve
y no deja que la fuerza del tiempo
interrumpa la memoria, las palabras
el ayer, el hoy, el mañana,
mi luna propia que envuelve mis sueños.

Nicaragua, mi Nicaragüita
tierra de la sangre derramada
lugar donde nace y muere el arcoiris
con su cofre de sueños, con sus tragos amargos
con su mito de aquí está el paraíso
en constante lucha entre la sangre
y el corazón de sus habitantes
y donde encontramos el horizonte
tras un largo caminar.

Me siente y me extiende suya
como una cordillera conquistada,
por piratas y bucaneros
he viajado por su lluvia y por su espuma
como Minotauro con alas
como Dragón guardián de sus sueños imposibles.

Nicaragua, confieso que te amo.

Por eso quiero cuando muera
que me entierren con un trozo de tu cielo
con un poco de agua de tu lago
y que un puño de tu tierra
me cubra la piel
donde escriban mi nombre y tu nombre:
Gloria, Nicaragua.

Diciembre 2006